Cada semana, los cuidadores me preguntan alguna versión de la misma pregunta:

“Dr. Erik, ¿cómo sé si mi casa es segura?”

Y entiendo por qué las familias lo preguntan.

Porque cuando alguien a quien usted ama vive con demencia, el hogar puede empezar a sentirse diferente.

La puerta principal se convierte en una preocupación.

La estufa se convierte en una preocupación.

El baño se convierte en una preocupación.

La piscina se convierte en una preocupación.

El botiquín de medicamentos se convierte en una preocupación.

Los cuchillos de cocina, los productos de limpieza, las alfombras, la iluminación, las cerraduras, la temperatura del agua: de repente, partes normales del hogar se convierten en posibles riesgos de seguridad.

Y el cuidador empieza a pensar:

“¿Y si mi esposo sale de la casa cuando yo no estoy?”

“¿Y si mi esposa se cae en el baño?”

“¿Y si mamá deja la estufa encendida?”

“¿Y si papá toma el medicamento equivocado?”

“¿Y si mi ser querido bebe algo peligroso porque ya no reconoce qué es?”

Estas no son preguntas paranoicas.

Son preguntas de cuidador.

Y son importantes.

Mi nombre es el Dr. Erik Ilyayev. Soy médico especializado en el cuidado de la demencia, miembro de la junta directiva de la Asociación de Alzheimer del Sur de Florida® y director ejecutivo de MedBetterHealth.org, una de las organizaciones seleccionadas por Medicare para participar en el Modelo GUIDE, una iniciativa de CMS de 8 años diseñada para apoyar a las personas que viven con demencia y a los cuidadores familiares que los atienden en casa.

En esta edición, quiero repasar la seguridad del hogar en la demencia de forma práctica: por qué importa la etapa de la demencia, cómo el riesgo de deambulación cambia el hogar, por qué la seguridad de la cocina y el baño deben tomarse en serio, y por qué los cuidadores no deben esperar a una crisis para hacer más seguro el entorno.

Porque en el cuidado de la demencia, el hogar no es solo el lugar donde ocurre el cuidado.

El hogar es parte del plan de cuidado.

POR QUÉ EL HOGAR IMPORTA TANTO

Cuando las familias piensan en el cuidado de la demencia, a menudo piensan en médicos, medicamentos, pruebas de memoria, neurólogos y citas.

Todo eso importa.

Pero la mayor parte del cuidado de la demencia no ocurre en el consultorio médico.

Ocurre en casa.

Ocurre en el pasillo por la noche.

Ocurre en la cocina cuando alguien enciende la estufa.

Ocurre en el baño cuando alguien intenta levantarse del inodoro.

Ocurre cerca de la puerta principal cuando alguien decide que “necesita irse a casa”, aunque ya esté en casa.

Ocurre cuando los medicamentos se dejan sobre la encimera.

Ocurre cuando una persona ve un producto de limpieza y ya no entiende qué es.

Por eso importa el diseño del entorno.

El entorno puede reducir el riesgo o aumentarlo.

Un hogar más seguro no elimina todos los peligros.

Pero puede reducir las probabilidades de una crisis prevenible.

Y eso es lo que los cuidadores deben entender.

La seguridad del hogar no se trata de miedo.

Se trata de prevención.

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LA ETAPA IMPORTA

Lo primero que las familias deben entender es que la seguridad del hogar no es igual para todos.

Una persona con demencia leve no es igual a una persona con demencia moderada.

Una persona con demencia moderada no es igual a una persona con demencia severa.

El plan de seguridad tiene que coincidir con las capacidades reales de la persona.

Por eso importa la etapificación.

A veces a una familia le dicen:

“Su ser querido tiene demencia.”

Está bien.

¿Pero en qué etapa?

¿Leve?

¿Moderada?

¿Severa?

Esa pregunta importa porque cambia el plan de seguridad del hogar.

Si alguien todavía está en una etapa más temprana y puede participar de forma segura en ciertas rutinas, no queremos quitarle toda actividad significativa demasiado pronto.

El propósito importa.

La independencia importa.

La dignidad importa.

Si mamá todavía puede cocinar de forma segura con supervisión y controles periódicos, el objetivo puede no ser cerrar toda la cocina de inmediato.

Pero si mamá deja las ollas quemándose, olvida que la estufa está encendida, confunde objetos o usa los electrodomésticos de forma insegura, la conversación sobre seguridad cambia.

Lo mismo ocurre con las puertas, los baños, los medicamentos y las herramientas.

La planificación de seguridad no debe ser aleatoria.

Debe basarse en la etapa, la función, el riesgo y lo que realmente está ocurriendo en el hogar.

Por eso las familias necesitan más que una etiqueta.

Necesitan un plan de cuidado real.

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LA DEAMBULACIÓN NO ES “SOLO CAMINAR”

Uno de los mayores temores de los cuidadores es la deambulación.

Y con razón.

Cuando una persona que vive con demencia sale de la casa, puede no entender adónde va. Puede no reconocer el vecindario. Puede no saber cómo volver. Puede confundirse, asustarse, deshidratarse, lesionarse o quedar expuesta a condiciones inseguras.

Así que el cuidador tiene que preguntarse:

¿Puede mi ser querido salir por la puerta principal?

¿Puede salir por la puerta de atrás?

¿Puede acceder al garaje?

¿Hay una puerta lateral?

¿Hay una piscina?

¿Hay una calle transitada cerca?

¿Hay una escalera?

¿Hay una reja que se queda sin llave?

Los cuidadores no deben esperar a que la persona deambule antes de pensar en la seguridad de las salidas.

Para entonces, la familia ya está reaccionando.

El mejor enfoque es recorrer el hogar antes de la crisis.

Observe cada punto de salida.

Puerta principal.

Puerta de atrás.

Puerta del garaje.

Puerta corredera.

Puerta lateral.

Puerta del patio.

Acceso a la piscina.

Y luego pregúntese:

“Si mi ser querido se confundiera, ¿podría salir sin que yo lo sepa?”

Esa pregunta puede resultar incómoda.

Pero es necesaria.

Porque en el cuidado de la demencia, la prevención es mucho mejor que el pánico.

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CONTROLAR LAS SALIDAS SIN HACER QUE EL HOGAR SE SIENTA COMO UNA PRISIÓN

Ahora, permítanme ser claro.

El objetivo no es hacer que el hogar se sienta frío, duro o institucional.

El objetivo es la seguridad con dignidad.

Hay formas prácticas de reducir el riesgo de deambulación.

Algunas familias pueden usar alarmas de puerta.

Algunas pueden usar cerraduras colocadas fuera de la línea de visión directa de la persona, según las leyes de seguridad y la situación del hogar.

Algunas pueden usar señales visuales, camuflaje o cambios en el entorno.

Algunas pueden necesitar supervisión adicional.

Algunas pueden necesitar tecnología.

Algunas pueden necesitar orientación profesional.

Pero antes de hacer cualquier cosa, las familias deben pensar cuidadosamente en la etapa de la persona, su movilidad, sus patrones de comportamiento, los códigos de seguridad locales, la seguridad contra incendios y el acceso de emergencia.

Esto no se trata de encerrar a alguien.

Se trata de prevenir una salida peligrosa mientras se mantiene el hogar seguro en caso de emergencia.

Ese equilibrio importa.

Y si una familia tiene dudas, debe hablar con profesionales calificados que entiendan el cuidado de la demencia, la seguridad del hogar, el acceso de emergencia y los requisitos locales.

La iluminación también importa en esta parte del hogar.

Las transiciones de luz desiguales pueden confundir a una persona que vive con demencia. Las sombras, las entradas con poca luz y los cambios repentinos de claridad a oscuridad pueden aumentar la desorientación y el riesgo de caídas.

Así que cuando las familias piensan en puertas y salidas, también deben pensar en la iluminación.

¿Está la entrada despejada?

¿Está el pasillo bien iluminado?

¿Es el camino uniforme?

¿Hay zapatos, bolsos, cables u otros objetos que representen un riesgo de tropiezo?

¿Hay señales visibles que puedan invitar accidentalmente a deambular?

Una zona de salida más segura no se trata solo de la cerradura.

Se trata de todo el entorno.

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LA COCINA: PROPÓSITO Y RIESGO

La cocina es una de las áreas más difíciles para las familias.

¿Por qué?

Porque la cocina no es solo una habitación.

Para muchas personas, la cocina es identidad.

Es propósito.

Es rutina.

Es independencia.

Es “todavía preparo el desayuno.”

Es “todavía cocino para mi familia.”

Es “todavía tengo un papel.”

Por eso no quiero que las familias me escuchen decir:

“Quítenlo todo de inmediato.”

Ese no es el punto.

Si alguien está en una etapa más temprana y todavía puede usar la cocina con seguridad, el objetivo puede ser controles periódicos, supervisión, tareas más simples y rutinas más seguras.

Tal vez todavía pueda ayudar a lavar verduras.

Tal vez pueda revolver algo con supervisión.

Tal vez pueda poner la mesa.

Tal vez pueda preparar una merienda sencilla.

Tal vez todavía pueda participar en la cocina sin quedarse solo con electrodomésticos inseguros.

Pero cuando cocinar se vuelve inseguro, el plan tiene que cambiar.

Si las ollas se dejan quemando, la estufa se deja encendida, la comida se olvida, se cortan los dedos o los electrodomésticos se usan incorrectamente, eso no es una pequeña señal de advertencia.

Es información.

En ese punto, las familias pueden necesitar considerar apagados automáticos de la estufa, cubiertas para las perillas, retirar las perillas, limitar el uso de electrodomésticos sin supervisión, o reestructurar la rutina de la cocina.

De nuevo, el objetivo no es el castigo.

El objetivo es la seguridad con dignidad.

OBJETOS AFILADOS Y PRODUCTOS DE LIMPIEZA

Un plan de seguridad del hogar para la demencia tiene que incluir los gabinetes, los cajones y las encimeras.

Cuchillos afilados.

Pequeños electrodomésticos.

Productos de limpieza.

Líquidos tóxicos.

Alimentos decorativos.

Medicamentos sueltos.

Cualquier cosa que pueda confundirse, tragarse, derramarse, usarse mal o manejarse de forma insegura.

Las familias tienen que recordar:

Una persona que vive con demencia moderada o severa puede ya no interpretar los objetos de la misma manera.

Un producto de limpieza puede parecer una bebida.

Un medicamento puede parecer un caramelo.

Un cuchillo afilado puede usarse sin entender el riesgo.

Un triturador de basura puede volverse peligroso.

Una planta tóxica puede tocarse o ingerirse.

Por eso aseguramos las cosas antes de que algo suceda.

No después.

Mueva los objetos peligrosos fuera del alcance.

Ponga bajo llave los productos de limpieza.

Despeje las encimeras.

Asegure los cuchillos.

Revise los cajones.

Desconecte o proteja los electrodomésticos inseguros cuando sea necesario.

No asuma que, porque algo siempre ha estado en el mismo lugar, sigue siendo seguro allí.

La demencia cambia la relación de la persona con su entorno.

El hogar tiene que adaptarse.

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EL BAÑO ES UNA HABITACIÓN DE ALTO RIESGO

Los baños son una de las habitaciones más peligrosas del hogar para los adultos mayores y las personas que viven con demencia.

¿Por qué?

Agua.

Baldosas.

Pisos resbaladizos.

Inodoros bajos.

Bañeras.

Iluminación deficiente.

Confusión nocturna.

Dificultad para trasladarse.

Preocupaciones de privacidad.

Prisa.

Mareos.

Medicamentos.

Una persona puede levantarse por la noche, sentirse desorientada, entrar al baño, intentar sentarse, levantarse, girar o entrar a la bañera, y caerse.

Así que las familias deben examinar con cuidado la seguridad del baño.

Barras de apoyo cerca del inodoro.

Barras de apoyo cerca de la ducha o la bañera.

Alfombras antideslizantes o tiras texturizadas.

Espacio de piso despejado.

Buena iluminación.

Una altura de inodoro adecuada para la persona.

Un camino seguro desde la cama hasta el baño.

Una configuración de ducha que reduzca el riesgo de caídas.

Y otro punto importante:

La temperatura del agua.

Las familias deben considerar si el calentador de agua está ajustado a una temperatura máxima segura, porque una persona que vive con demencia puede no juzgar correctamente el agua caliente ni reaccionar lo suficientemente rápido para evitar quemaduras.

Estos detalles importan.

Una caída en el baño puede cambiarlo todo.

Así que no espere hasta después de la caída para hacer el baño más seguro.

LOS MEDICAMENTOS NO DEBEN DEJARSE A LA VISTA

La seguridad de los medicamentos es otro tema importante.

Muchos hogares tienen pastillas sobre la encimera, en el botiquín del baño, en la mesa de noche, en la cocina o en un bolso.

Eso puede haber funcionado antes de la demencia.

Puede que ya no sea seguro ahora.

Si alguien tiene demencia moderada o severa, puede tomar la dosis equivocada.

Puede tomar el medicamento dos veces.

Puede tomar el medicamento de otra persona.

Puede confundir las pastillas con caramelos.

Puede olvidar que ya tomó algo.

Puede saltarse un medicamento porque cree que ya lo tomó.

Así que los medicamentos deben revisarse y asegurarse.

Las familias deben considerar almacenamiento bajo llave, sistemas organizados de dispensación, la conciliación de medicamentos con el equipo médico y un plan claro sobre quién administra los medicamentos.

La seguridad de los medicamentos no se trata solo de recordar.

Se trata de prevenir daños.

Y si el cuidador está agotado, esta es una de las primeras áreas donde se necesita estructura.

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SEGURIDAD SIN QUITAR EL PROPÓSITO

Uno de los mayores errores que cometen las familias es pasar de cero a un cierre total.

Ven un solo error, y de repente la persona ya no puede hacer nada.

Nada de cocinar.

Nada de caminar.

Nada de doblar ropa.

Nada de ayudar.

Nada de elecciones.

Nada de independencia.

Nada de propósito.

A veces las restricciones son necesarias.

Pero tenemos que tener cuidado.

Cuando le quitamos todo papel a una persona que vive con demencia, podemos proteger el cuerpo mientras aplastamos el espíritu.

Así que la mejor pregunta es:

“¿Qué puede seguir haciendo mi ser querido de forma segura?”

Tal vez ya no pueda cocinar solo.

¿Pero puede ayudar a preparar los ingredientes?

Tal vez no pueda administrar sus medicamentos.

¿Pero puede seguir participando en una rutina mientras el cuidador supervisa?

Tal vez no pueda salir solo.

¿Pero puede dar una caminata supervisada?

Tal vez no pueda usar cuchillos afilados.

¿Pero puede doblar toallas, ordenar utensilios, regar una planta o poner la mesa?

La seguridad no debe borrar la identidad de la persona.

El objetivo no es quitarlo todo.

El objetivo es adaptar el entorno para que la persona pueda permanecer tan segura, activa y digna como sea posible.

EL MODELO GUIDE Y LA SEGURIDAD DEL HOGAR

Esto también es por lo que importa el apoyo estructurado en el cuidado de la demencia.

GUIDE significa Guiding an Improved Dementia Experience (Guiando una Experiencia de Demencia Mejorada).

A través del Modelo GUIDE, las familias elegibles pueden recibir apoyo estructurado en el cuidado de la demencia a través de MedBetter Health.

MedBetter Health se siente orgullosa de participar en esta iniciativa de CMS de 8 años, diseñada para apoyar a las personas que viven con demencia y a los cuidadores familiares que los atienden en casa.

Para las familias elegibles, el apoyo puede incluir:

Un Navegador de Cuidado dedicado que coordina el cuidado de la demencia y el apoyo al cuidador

Una línea de ayuda disponible 24/7 para inquietudes conductuales y no médicas relacionadas con la demencia

Apoyo de cuidado de relevo cubierto por Medicare para que los cuidadores puedan descansar y recuperarse

Planes de cuidado de la demencia personalizados y educación para el cuidador

Apoyo continuo para enfrentar las realidades del cuidado de la demencia en casa

Y esto importa porque la seguridad del hogar en la demencia no siempre es obvia.

Las familias pueden no saber qué buscar.

Pueden no saber cómo evaluar la etapa del riesgo.

Pueden no saber si la cocina debe adaptarse.

Pueden no saber si las puertas son seguras.

Pueden no saber cómo equilibrar la independencia y la seguridad.

Pueden estar agotadas e intentando tomar decisiones solas.

Un cuidador no debería tener que descubrir cada riesgo de seguridad por ensayo y error.

Para el momento en que se aprende la lección, el daño ya puede haber ocurrido.

LO QUE QUIERO QUE LOS CUIDADORES RECUERDEN

Si usted está cuidando a alguien que vive con demencia, esto es lo que quiero que recuerde.

Su hogar es parte del plan de cuidado.

El riesgo de deambulación debe abordarse antes de que alguien salga de la casa.

La seguridad del baño debe abordarse antes de la caída.

La seguridad de la cocina debe abordarse antes de que se deje la estufa encendida.

La seguridad de los medicamentos debe abordarse antes de que se tome la dosis equivocada.

Los productos de limpieza y los objetos afilados deben asegurarse antes de que se confundan o se usen mal.

La iluminación debe mejorarse antes de que las sombras, la oscuridad o las transiciones desiguales causen confusión.

Y la independencia debe preservarse donde pueda preservarse de forma segura.

No espere a la crisis.

Recorra el hogar.

Haga mejores preguntas.

Adapte el entorno.

Proteja la dignidad.

Y busque apoyo si lo necesita.

Porque el cuidado de la demencia en casa no se trata solo de amor.

Se trata de sistemas.

Y las familias merecen sistemas que mantengan a su ser querido más seguro y que evitan que el cuidador tenga que cargarlo todo solo.

Nota de diapositivas

Imagen adicional de este número

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Straight Talk with Dr. Erik

Preguntas comunes

Respuestas rápidas de este número

¿Es segura su casa para alguien que vive con demencia?

Cada semana, los cuidadores me preguntan alguna versión de la misma pregunta: “Dr. Erik, ¿cómo sé si mi casa es segura?” Y entiendo por qué las familias lo preguntan.

¿Qué deben intentar primero los cuidadores?

Write down what changed, when it started, and what was happening right before it. Reduce noise, slow the conversation down, and use one simple step at a time. Share the pattern with the family, care team, or clinician so everyone responds consistently.

¿Cuándo deben llamar las familias a un profesional clínico?

Llame pronto a un profesional clínico si el cambio es repentino, grave, inseguro, relacionado con una caída, fiebre, dolor, deshidratación, cambio de medicamento, alucinaciones, paranoia o nueva confusión. Llame a emergencias si hay peligro inmediato.

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